Celeste
—¿Qué está pasando? —pregunté en voz alta, entre el miedo y el asombro.
Había vuelto a ver a mi señor y eso me alegraba, no lo podía negar. Había pasado días con Roy, y habían sido espectaculares. El lobo me entendía de una manera como nunca nadie lo había hecho. No eran necesarias las palabras; solo con mirarnos podíamos entender qué sentía y qué quería el otro. Pero Alaric… era otra cuestión.
Solo con verlo lo entenderían, sus ojos verdes, su altura, su piel clara, su cabello negro c