Eva
—Dime lo que sabes de él. ¿Qué es lo que esconde? ¿Cuántas hechiceras tiene? —preguntaba Humberto una y otra vez.
No importaba cuánto le respondiera, él volvía a insistir. Me había dejado sin consumir sangre y, debilitada, me tenía encadenada con pulseras de plata y un collar pesado en el cuello que me ardía.
—Ya he dicho todo lo que sé. He hablado de sus aliados y de la fuerza que tiene —respondí.
Humberto jaló la cadena en mi cuello y caí de bruces. No estábamos solos, lo cual habría si