Alaric
—Roy, tenemos que levantarnos.
¿Tienen idea de lo difícil que es separar a un lobo de su mate? Sobre todo después de haber pasado tanto tiempo lejos de ella, de haberla visto herida y sufriendo, de haber creído, que la había perdido. Era complicado, y este lobo holgazán no colaboraba.
—Solo tienes envidia de que ella me quiera a mí. Yo, en tu lugar, también la tendría —contestó, y yo gruñí con frustración.
—¿Crees que quiero separarme de ella? Estos son los únicos momentos en los que pu