Fabrizio
—Tú mismo estuviste acosándome, molestándome con que tomara una mate. ¡Que era lo que los lobos necesitaban! ¡Lo que yo necesitaba!
—Fabrizio, Su Majestad, hizo una promesa, pero solo hasta después de la guerra se decidiría. Creemos que los lobos del norte vienen planeando esto desde hace tiempo—intervino Amelia.
— ¿Ella sería tu reina, aun cuando tienes a otra persona? Porque varios lobos claman afuera de tu castillo que ella es tu reina— exclamé escuchando entonces a su lobo rugir. Ro