Alaric
—Ella ha venido y tú la has rechazado. Lo vas a pagar muy caro, humano infeliz —rezongaba mi lobo.
—Si tú no necesitas verla, yo sí. ¡Así que mueve tu trasero hacia nuestra mate! —gritaba desesperado, y juro que me gustaría exorcizarlo.
—Ella es la que ha querido alejarse. No quiere nada que tenga que ver con nosotros, ni siquiera ha vuelto a buscarnos —respondí con un tono amargado, aunque sabía que eso no era del todo cierto. Yo le había negado la entrada a mi habitación, aun cuando l