Fabrizio
No sabía qué hora era ni dónde estaba. Solo recordaba la explosión que me había llevado tan lejos que ahora, por casualidad, veía lo que quedaba de la casona. Esperaba que esto no se hubiese extendido. Mi compañera estaba sana y salva en un jardín seguro, me recordaba.
—Diana —susurré cuando vi a la joven guerrera también levantándose.
—La explosión nos empujó, señor Fabrizio. Mi tía... las guerreras…
—Las buscaremos — me sentía realmente cansado. Habíamos dado parte de nuestro poder y