Eva
El cuerpo me dolía en formas que, honestamente, no sabía que eran posibles. Casi me sentía humana. Pensé que esta etapa de sufrimiento ya la había superado. Mi vida no había sido fácil, y juro por la diosa que me había hecho fuerte: sufrí maltratos, agresiones, humillaciones por parte de los mercenarios desde que me atraparon y me obligaron a vivir con ellos, pero esto era otro nivel.
Pero la peor sensación era no poder hacer nada. Incluso eso me molestaba más que no haber sido testigo de c