Alaric
Me la habían arrebatado de las manos, quisieron destruirme. Me lanzaron varias lanzas y me las quité como pude, nos habían emboscado, pero no iban a poder detenerme. Voy hacia ella cuando aparece una lluvia de balas; hay humanos en autos disparando con metralletas, y yo la cargo entre mis brazos, la coloco tras un árbol.
—Quédate aquí mi cielo— soy feliz solo de tenerla cerca.
—Alaric…— gime ella viendo mis heridas, pero yo me muevo atento a protegerla.
—¡Abajo! —escucho la voz de Damián.