Celeste
—Tengo que ir —dije con determinación— Algo me dice que debo estar allí. Hay algo importante en esa ciudad.
—¿Escuchaste algo? ¿Las voces? —me preguntó mi mate. Su rostro reflejaba angustia. Estaba entre la espada y la pared, no quería que fuera, pero sabía que tampoco podía evitarlo. Necesitamos respuestas. Su preocupación por no dejarme ir era evidente.
—Hace tiempo que no escucho las voces, pero es un sentimiento, como lo del templo. Sé que debo estar ahí, Alaric —le pedí, tomando l