Eva
—Realmente te has infiltrado… —Adriana me miraba con expresión de sorpresa.
—Y muy bien, nadie sospecha de ella —comentó el Duque, mientras ambos estaban en celdas contiguas, aquí, en las mazmorras más profundas. La bestia seguía dormida.
—Yo había salido del castillo hacía meses. Había estado con varios guerreros, buscando alguna pista de Valerius. Recibimos un mensaje de que teníamos que ir al norte, pues había alfas sospechosos en el castillo. Nos dividimos; vine con dos compañeros, y de