Emma corrió hacia la puerta, dejando a su hermano atrás, sentado en una silla.
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La noche todavía era fresca en el cielo de Le Prado cuando William, concentrado en su trabajo escribiendo un artículo, recibió un correo electrónico de Emma.
“Querido William,
Me gustaría disculparme sinceramente por no leer sus mensajes a tiempo. Lo siento mucho. He estado muy ocupado los últimos días y no he podido prestarle toda mi atención a mi bandeja de entrada. Entiendo que esto puede ser frustrante y real