Cuando Emma envió el mensaje, tranquilamente dejó la computadora y cogió su teléfono celular. Accedió a su historial de llamadas y seleccionó la última llamada. Ella esperó pacientemente a que su interlocutor contestase.
– Hola, ¿Amélie?
– Buenas noches querida, ¿cómo estás? respondió la otra voz al otro lado de la línea.
- Está bien ! ¿Cómo está Michael?
- Está bien ! ¿Y William está de tu lado?
– ¡Detente, Amélie!
- Qué ? —se burló el otro al otro lado de la línea.
-Ya sabes de qué estoy habl