Durante todo este tiempo, Hugo mantuvo sus ojos fijos en su hermana.
- ¿Y ahora me lo vas a contar todo? Él preguntó.
- Por supuesto ! Eres mi confidente y debes saberlo todo, respondió Emma.
- GRACIAS ! ¡Así que te estoy escuchando!
Emma abandonó el teclado y miró fijamente a su hermano.
– ¡Vamos, habla! dijo Hugo, impaciente.
– Todo empezó hace unas semanas entre este chico y yo. Él me escribió, pero no respondí a sus mensajes, explicó Emma.
– ¿Y eso por qué?
–Porque no me interesaba.
- Veo !