El ambiente en Desfields era alegre y espléndido. Las hermanas gemelas, sentadas una al lado de la otra, tenían la mirada fija en la pantalla de plasma, siguiendo la música togolesa del grupo Toofan. Les gustó tanto el ritmo de la canción que cuando los artistas cantantes decían algunas articulaciones, respondían “mi niña”.
Estaban tocando al ritmo cuando de repente, el teléfono de Fidélia comenzó a sonar. Tomó el control remoto, bajó el volumen del receptor y respondió la llamada.
– Sí, buenas