En el reloj de pared, las ocho en punto. Fideliana, sentada en el sofá, tenía a su pequeño hijo en su regazo. Junto a ella también estaba sentada su hermana gemela Fidélia. Ella parecía pensativa. Hecha la observación, la niñera le preguntó si todo estaba bien.
-¡Sí, estoy bien! Ella respondió con un suspiro.
"No lo puedo creer", dijo el otro atónito. Llevo unos quince minutos observándote y durante todo ese tiempo me ha parecido que no tienes buen aspecto. ¿Qué ocurre? ¿Por qué esta cara?
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