Capitulo 36.
Capítulo 36
Ada se acurrucó en su celda, sintiendo el frío de las piedras en su espalda. Había descubierto y no de la mejor manera, que tanto su padre como Andrea y Úrsula se encontraban prisioneras allí.
A su lado, la presencia de Úrsula y Andrea se hacía más apremiante cada segundo del día. Sus risas sarcásticas resonaban en sus oídos, recordándole su desesperada situación. Las paredes de su prisión estaban desgastadas, al igual que su esperanza de escapar.
—¿Por qué no le hablas a Lukyan