AUDREY
La vida era injusta.
No veía ninguna razón para que todo aquello por lo que llevaba años esforzándome le llegara tan fácilmente a Aeliana. No era justo. Llevaba años con el Alfa Kingston, llevaba años con la manada, era la que se había quedado mientras ella huía.
La Diosa de la Luna debía odiarme, porque cada cosita que alguna vez quise se la dieron a Aeliana. Durante años recé por una sola cosa, el amor del Alfa Kingston. Aun así, ¿Aeliana terminó quedándose con él? No era justo.
—¿Audr