Mundo ficciónIniciar sesiónEva.
–¡Nena! – dice la voz demasiado feliz y un poco chillona de Gigi.
Yo abro los ojos con pesadez, me paso la mano derecha por los parpados y entonces adapto mi vista a la oscuridad que me rodea, la única luz que hay es la de la luna que entra por las ventanas y refleja las maquinas del hospital y por supuesto a Gigi, que acaba de saltar del sofá en el que había estado sentada.
Yo intento mover la otra mano para p







