Capítulo 27. Destino
Isaac
—Cuídate —digo con toda la sinceridad que hay en mi ser, mientras la observo girar en mi dirección. La tristeza en su mirada comprime mis pulmones y mi respiración se torna dolorosa cuando recibo su respuesta y la observo retomar su camino, dejando atrás un futuro que apenas hace unos días se veía tan brillante, que casi logra borrar con su luz mi oscuridad.
«Es mejor así» me repito por enésima vez desde que tomé la decisión de dejarla ir.
No puedo hacerle esto. No puedo arrastrarla conmi