Capítulo 23. Míranos
Vicky
—Te quedaste… —murmuro más para mí que para él. Mi voz amortiguada por la piel de su pecho—. ¿Por qué?
—Por respeto —dice, mientras recorre mi espalda con las yemas de sus dedos. Me sorprende tanto la delicadeza de su roce, así como la sinceridad en sus palabras.
—Por respeto… —repito haciendo un esfuerzo por no demostrar la leve decepción que siento de pronto—. ¿Porque soy tu esposa?, Solo eso…
—Por tu valentía —declara con seriedad—. Te plantaste ahí y no parpadeaste ni un segundo, yo