POV Verena
Un mes después, la vida parecía avanzar con una velocidad que me descolocaba. A veces sentía que los días se deslizaban frente a mí sin darme tiempo de asimilarlos, como si el tiempo hubiera decidido compensarnos de golpe por todo lo que habíamos sufrido antes.
Los niños crecían a pasos gigantes, demasiado rápido para mi corazón, que aún intentaba acostumbrarse a la idea de tenerlos, de merecerlos, de no perderlos.
Cada mañana traía consigo un pequeño milagro. Una sonrisa nueva. Un ge