POV Azkarion.
Estaba agotado. No era un cansancio superficial, sino uno que se acumulaba en los huesos, que se instalaba en los hombros como una losa imposible de ignorar. Aun así, hoy —siendo el antepenúltimo día antes de la fiesta de aniversario de la empresa y también antes del inicio oficial de mis vacaciones— me obligué a hacer tiempo suficiente para dejar todo en orden.
No podía permitirme errores, ni retrasos, ni asuntos pendientes. Había trabajado a marchas forzadas durante semanas enteras, exprimiendo cada minuto del día, sacrificando horas de sueño, comidas tranquilas y cualquier atisbo de descanso.
La nueva asistente, Celin, había resultado ser sorprendentemente eficiente. Demasiado, incluso.
Más que una asistente común, tenía todas las credenciales para ocupar una gerencia sin problemas.
Era organizada, rápida, inteligente. Pensaba con lógica, actuaba con precisión y anticipaba los problemas antes de que siquiera se manifestaran.
En más de una ocasión resolvió situaciones