POV Adrián
El chirrido de los neumáticos sobre el pavimento aún resuena en mis oídos.
El tiempo se detuvo en ese instante preciso en que el mundo.
Me acerqué tropezando, con la vista nublada por un pánico ciego. Y entonces la vi.
Sangre. Había sangre sobre el asfalto, un carmín oscuro que contrastaba cruelmente con la palidez de su piel.
El terror me golpeó con la fuerza de un mazo, dejándome sin aliento.
—¡Olivia, no! ¡Mi amor, por favor! —mi propio grito me resultaba extraño, una súplica desga