POV Adrián
Sostenía el teléfono con una fuerza tal que los nudillos me crujían.
El nombre de "Nicolás" bailaba ante mis ojos como una burla sangrienta.
Olivia, mi Olivia, la mujer que siempre había estado ahí como una constante silenciosa y devota, ahora guardaba secretos que olían a traición.
Ella abrió los ojos y, por un segundo, la fragilidad que vi al entrar desapareció, reemplazada por un fuego de indignación que la hizo parecer más viva y, a la vez, más lejana.
—¿Cómo te atreves? —su voz