POV Azkarion
Conduje como un condenado, como si el asfalto pudiera abrirse bajo las ruedas en cualquier momento y tragarnos a todos. No recuerdo haber sentido jamás el volante tan resbaladizo bajo mis manos ni el motor tan inútil frente al estruendo brutal que me reventaba el pecho.
Cada semáforo en rojo era una sentencia. Cada cruce, una amenaza. Cada segundo que avanzaba sin llegar me parecía una traición del mundo entero.
Solo existía una idea martillándome la cabeza, una orden primitiva, sal