POV Azkarion
—¡Azkarion, ella te engañó! —gritó Bora con una desesperación que rayaba en la histeria—. ¿Cómo puedes siquiera pensar en perdonarla?
Su voz atravesó el aire como un cuchillo oxidado. No me giré de inmediato. Durante un segundo eterno, la escuché como si proviniera de muy lejos, como un zumbido molesto que se incrustaba en mi cabeza sin permiso. Luego la miré. Y en ese instante, algo dentro de mí se quebró sin remedio.
La rabia me subió al pecho como fuego líquido, espeso, violento. Sentí el pulso en las sienes, los músculos tensarse, el instinto animal reclamar control.
—¡Vete ahora mismo de aquí! —rugí, sin reconocer mi propia voz—. Tía, llévala lejos. Llévala antes de que pierda el control… porque ya no puedo soportarlo.
Paloma no respondió. No discutió. No preguntó. Solo actuó. Tomó a Bora del brazo con una firmeza silenciosa y la obligó a retroceder. Bora se resistió apenas un segundo, lo suficiente para clavarme la mirada, como si quisiera incrustar sus palabras en m