POV Verena
Azkarion regresó casi entrada la noche.
Lo supe antes de verlo. Siempre lo sabía. Había algo en el aire cuando él estaba cerca, una presión invisible que me recorría la piel, como si el mundo se tensara apenas un poco más. Cuando entró a la habitación, su expresión no era la de siempre. No había ira ni frialdad. Había decisión.
—Tenemos que irnos —dijo.
No pregunté nada. Ya no tenía fuerzas para cuestionar. Mi cuerpo aún estaba débil, y mi mente, demasiado cansada para luchar contra l