POV Verena
La mano de Azkarion fue suave, peligrosamente suave, y se deslizó con una seguridad que me hizo estremecer desde adentro, directa hacia mi punto más sensible. No fue apresurado. No fue torpe.
Fue consciente, lento, decidido. Cada centímetro que recorría parecía calculado para provocar, para arrancarme, reacciones que mi cuerpo ya no sabía ocultar. Sentí cómo la piel se me erizaba, cómo el pulso se aceleraba sin que pudiera controlarlo.
Jadeé.
El sonido escapó de mis labios antes de q