POV Verena
La mano de Azkarion fue suave, peligrosamente suave, y se deslizó con una seguridad que me hizo estremecer desde adentro, directa hacia mi punto más sensible. No fue apresurado. No fue torpe.
Fue consciente, lento, decidido. Cada centímetro que recorría parecía calculado para provocar, para arrancarme, reacciones que mi cuerpo ya no sabía ocultar. Sentí cómo la piel se me erizaba, cómo el pulso se aceleraba sin que pudiera controlarlo.
Jadeé.
El sonido escapó de mis labios antes de que pudiera contenerlo, quebrado, sincero, como si mi cuerpo hubiera reaccionado antes que mi mente. No hubo vergüenza. No hubo resistencia. Solo necesidad.
—¡Azkarion!
Él sonrió, esa sonrisa ladeada que siempre me desarmaba, cargada de seguridad, de dominio, de una promesa silenciosa. Bajó el rostro para besar mi cuello, lento, profundo, marcándome.
Sus labios recorrieron mi piel con paciencia, como si quisiera memorizar cada centímetro de mí, como si no hubiera prisa, como si el mundo pudiera e