POV Azrael
Lo saqué del auto como se saca a la basura de una casa.
Sin cuidado. Sin paciencia.
Sin la menor compasión.
Lo sujeté del cuello de la camisa y lo lancé contra el suelo con tanta fuerza que escuché el golpe seco de su cuerpo contra el pavimento. Francisco soltó una maldición mientras intentaba incorporarse, pero uno de mis hombres le apuntó directo a la cabeza y él entendió de inmediato que ya no tenía el control de nada.
Lo observé desde arriba.
Humillado. Derrotado.
Y aun así seguía