POV Ainoha
Me empujaron hasta el otro auto con tanta fuerza que casi perdí el equilibrio. Uno de esos hombres me sujetó del brazo como si fuera una criminal peligrosa y me lanzó al asiento trasero. Apenas levanté la vista, lo vi ahí, sentado frente a mí con esa tranquilidad arrogante que tanto había llegado a odiar.
Claro, era Francisco Wallis.
Vestía impecable, como siempre. Elegante, perfecto, poderoso… pero ya no veía nada atractivo en él. Todo lo que antes me hacía sentir mariposas, ahora so