POV Albert
Tomé los papeles con manos aún débiles, sintiendo cómo el papel pesaba más de lo que debería. Los revisé una y otra vez, como si al hacerlo pudiera cambiar lo que ya estaba escrito. Pero no había error posible.
Era real.
—¿Firmó? —pregunté, aunque una parte de mí ya sabía la respuesta.
Mi madre sonrió de inmediato, como si acabara de ganar algo importante.
—¡Lo hizo! Al fin te libraste de esa diabla, hijo. Firma rápido, acabemos con esto. Además, dijo que no nos haría daño. Estamos a