POV Astra
Al llegar a casa sentí cómo algo dentro de mí se rompía en silencio.
No fue un golpe, no fue un grito, fue peor: fue ese vacío que se instala cuando entiendes que ya no hay marcha atrás.
Caminé sin rumbo dentro de la habitación, dejando que el cuerpo actuara mientras mi mente intentaba mantenerse firme, pero el corazón no cooperaba.
Dolía. Dolía como si cada latido se convirtiera en una herida nueva.
Intenté convencerme de que había sido lo correcto, de que dejarlo ir era un acto de a