POV Azrael
Una vez que todo terminó, el silencio llenó la habitación.
El aire todavía estaba cargado con el perfume de Ainoha, el calor de su piel y el caos de una noche que parecía irreal.
Nos recostamos juntos en el sofá.
Ella permanecía abrazada contra mi pecho, envuelta apenas en una manta oscura mientras la madrugada comenzaba a filtrarse lentamente por los enormes ventanales de la mansión.
Mi respiración seguía pesada.
Pero poco a poco la fuerza de aquella maldita droga comenzó a desaparec