Reino de Balai
—¿Te gusta lo que ves, copero? —preguntó el rey Ulster.
Un mar tan negro como la noche se extendía frente a ellos, con sus aguas gélidas de inhóspito bramido, tan inescrutables como su alma.
—Hace mucho frío aquí —dijo el muchacho, abrazándose a sí mismo.
Escoltados por cuatro guerreros, habían salido a dar un paseo. Qué mejor lugar que la cima del monte Noret para tener una vista de la capital al sur y el oscuro mar que bañaba las tierras de Balai hacia el norte, todo sembrado