—Rey Bahar, por favor, usted…
—Me gustaría oír si tiene en mente alguna idea sobre lo que le gustaría ver —interrumpió Desz a Camsuq, que soltó un leve suspiro y volvió a sentarse.
Todavía sonriendo burlonamente, Bahar miró a los Tarkuts de pies a cabeza. Llevaban las ropas de unos simples nobles, carentes de cualquier tipo de arma o armadura.
—Quiero un combate entre uno de mis guerreros y uno de los suyos. Si el mío es vencido, comprenderé que algo podrán hacer contra los Dumas.
El hombre