Reino de Balai
Como una sombra ella cruzó los pasillos y se coló a la habitación del niño. Le habló con la dulzura de la brisa matinal.
—Despierta, mi pequeño y guarda silencio. Iremos a dar un paseo.
Corrió con el niño en brazos, intentando hacer el menor ruido posible para no alertar a los guardias. Uno la esperaba en las cocinas del palacio, la ayudaría a escapar traicionando a su soberano y al reino entero. El primogénito del rey no crecería allí para acabar consumido por la oscuridad del