Punto de vista: Eryx Voltaire
El expediente Henderson descansaba sobre mi escritorio, intacto.
Llevaba varios minutos con la vista clavada en la misma página, sin pasarla. No lograba concentrarme; mi mente no estaba en esta oficina. Estaba en otro lugar, un lugar en el que no quería que estuviera.
El intercomunicador zumbó. La voz de Cleo sonó, nítida y profesional.
—Señor Voltaire, ya tengo los preparativos de viaje para el acuerdo Henderson.
Pulsé el botón.
—Adelante.
Entró con su tableta, su