Punto de vista: Elowen Hart
—Te ves cansada, Elowen.
La voz de Livia me detuvo antes de que pudiera sentarme. Ni siquiera me había quitado la chaqueta. Aún llevaba el bolso colgado del hombro. Ella ya estaba allí, apoyada contra mi escritorio como si fuera la dueña del lugar, sosteniendo una taza de café entre sus delgados dedos.
—¿Pudiste dormir algo? Deberías cuidarte un poco más. —Ladeó la cabeza. Su sonrisa era suave, dulce—. Una mujer en tu... situación... necesita descansar.
Dejé el bolso