POV Gianna
Lo miré fijamente, todavía con el calor del momento anterior latiéndome en la piel, y sin pensarlo demasiado, lo empujé.
—¿Qué haces aquí? Ve a dormir al suelo.
Él ni siquiera se movió demasiado. Solo arqueó una ceja, como si lo que acababa de decir fuera lo más absurdo que había escuchado en su vida.
—¿Suelo? —repitió, con ese tono arrogante que tanto me irrita—. ¿Sabes quién soy? No dormiré en el suelo.
Rodé los ojos con exageración.
—Claro que sé quién eres. Un hombre insoportable