POV Gianna
Le di la bofetada sin pensarlo.
A mí nadie me humilla… y mucho menos una mujer que claramente no sabe en qué terreno está pisando.
El sonido seco del golpe resonó más de lo que esperaba, y por un segundo todo quedó en silencio. La vi tambalearse, llevándose la mano al rostro, completamente sorprendida.
Pero la verdad… la sorprendida también era yo.
No por haberle pegado. Sino por lo que había dicho antes.
Sabía del contrato.
Mi mente se encendió al instante. ¿Cómo demonios, podía ella