Elizabeth sentía su pecho arder tras el episodio de vómito y, en un arrebato de frustración, gritó:
—¡Déjenme en paz!
Denis, con compasión, se acercó sosteniendo una pijama limpia en las manos.
—Señorita Elizabeth, por favor, debe limpiarse. Está cubierta de vómito y sudor; es parte del proceso de recuperación.
—¡No quiero nada! —replicó Elizabeth, manteniéndose firme en su negativa.
—Por favor, necesitamos cambiar las sábanas; puede propagar gérmenes y bacterias, además huele fatal —insis