SILVANO.
Avanzo con determinación por los pasillos de la organización, ajustando mi impecable traje para enfrentar el banquete de líderes que me aguardan en la sala de juntas.
Al entrar, percibo una atmósfera tensa y fría entre todos los presentes, incluido mi primo Kosar, que mantiene una neutralidad palpable mientras me observa. Mi padre no está presente, lo que me lleva a suponer que probablemente esté ocupado con sus propios asuntos, dejándome la responsabilidad de liderar la reunión.
—Bue