La reacción de mis padres al verme llegar a la mansión fue nostálgica y llena de preocupación. Pensé que a mi madre le daría un infarto cuando me abrazó y empezó a llorar amargamente porque pensaba que, por tercera vez, me había perdido. Los brazos de mi padre también me estrecharon con sumo alivio y reconfortante aprecio y preocupación. Por primera vez en tanto tiempo, sentí un cariño fraternal tan profundo.
Después del recibimiento, la seguridad se reforzó al triple en la mansión. Mi padre to