Entre ardientes besos y gemidos, Silvano seguía toqueteando mi cuerpo en el sofá. Sus manos apretaban y saboreaban mis pechos, marcando mi cuello con mordiscos y chupetones apasionados. Sus dedos exploraban mi interior, regalándome placer sin detenerse.
Lo despojé de su saco y camisa, dejándolo solo con los pantalones puestos. Me lancé sobre él, apoderándome de sus labios con intensidad, ansiosa por devorarlo, llena de deseo. Mis dedos se enredaron en su oscuro cabello mientras mi lengua explo