Vicenzo.
Me mantengo despierto, no puedo dormir. Karina está acurrucada en mis brazos durmiendo plácidamente como si su único lugar seguro fuera estando a mi lado.
Acaricio su mejilla suavemente sintiendo su respiración ligera acariciando mi cuello. Beso su frente en medio de la oscuridad para luego, sigilosamente, salir de la cama colocándole una almohada para que se aferre a ella pensando que soy yo.
A pasos silenciosos me dirijo a la puerta, la abro con cuidado logrando salir por fin a la