Llegamos a la gran mansión que no parece el lugar donde ejecutan y castigan a los hombres lobos. Cuando bajamos, me encuentro a mis suegros y Jareth se acerca a mí para susurrar a mi oído:
— Se han enterado y vinieron a darte todo el apoyo que necesites. Le dije que no fuera molesta, pero, no me escuchó. Sabes cómo es ella. — dice Jareth y yo asiento agradecida.
— Tengo mucho que agradecerles, esto jamás me molestaría. Ellos siempre están cerca de mí y eso se los voy a agradecer mucho. — digo y