La noticia había bajado varios centígrados en la temperatura de la sala. Todo se sentía helado, aunque la mirada asesina de Blad Simpson podía asemejarse al calor del mismísimo infierno.
— ¡¿Qué acabas de decir?! — grita Blad, mientras Adhara procesa lo que acaba de escuchar.
Adhara no podía negar que le había dolido la traición, después de todo, había sido una chica que no había recibido mucho amor de su padre y su madrastra básicamente la había tenido como un estorbo a su vida perfecta.
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