La respuesta había confundido a la mujer que aún no sabía si era la nuera que necesitaba y lo peor es que, por el enojo, había desactivado los audífonos y lo que estaba escuchando, ahora también lo escuchaba su esposo, quien se había quedado mirando lo que su esposa veía.
— Adhara, ¿Qué acabas de decir?
— Estoy cansada de malos tratos, padre. Siempre me han tratado como una invitada no deseada, cuando todo lo que tu esposa e hija disfrutan, son cosas que mi madre dejó para mí, su única hija.
—