La mujer del Cóndor:9. Despertando.
Michael Foster
La semana se esfumó en un abrir y cerrar de ojos. Mis días giraban alrededor de Regina, monitoreando cada detalle, cada respiración, asegurándome de que nadie más que yo tuviera acceso a su cuerpo o su recuperación. Durante el día, la enfermera que contraté —y que mantenía bajo una amenaza que no se atrevería a desafiar— se encargaba de los cuidados básicos. Pero las noches eran mías. Solo yo aplicaba las cremas en su piel, tocándola con esa mezcla de devoción y posesión que n