La mujer del Cóndor: 26. Nuevamente secuestrada.
Regina
Cuando desperté, todo era confuso. Mi cabeza estaba aún nublada por el efecto del pañuelo y la sensación de haber perdido el control. Miré a mi alrededor y me di cuenta de inmediato que no estaba en la calle, ni siquiera en algún lugar que reconociera. Estaba de nuevo en esa habitación de hotel, pero algo era diferente. Mis pies y mis piernas estaban esposados.
El pánico se apoderó de mí. ¿Qué estaba pasando? Intenté moverme, pero no pude. Mi cuerpo estaba atado a la cama, y la sensa